Si se va a tomar vino en caja, lo mejor es servirlo frio (12 a 14 grados), incluso los tintos.
Si un vino blanco se ve amarillo-amarillo, es porque o es un vino dulce, como los Late Harvest, que por naturaleza son de un color acentuado, o son vinos oxidados, poco recomendables. Los colores deben ser blancos o amarillo pálido, incluso con tintes verdosos.
Es preferible un vino en caja Tetra que uno bag in box (esos de la bolsa plateada dentro de un envase de cartón). La caja asegura un proceso que protege al vino de la oxidación, sobre todo si se consume dentro de los seis meses después de elaborado y en una caja perfecta, sin arrugas.
Lo mejor es tomarse toda la caja de una, pero si hay que guardar, el sobrante debe dejarse en el refrigerador, sea tinto o blanco.
El mito de que los vinos blancos son más químicos es falso. La elaboración de vinos no utiliza químicos, a lo más estabilizantes (que nunca son más de los que trae una cassata de helados), y cuando se endulzan, como ocurre a menudo con los vinos en caja, se hace con azúcar de uva.
Cuando tiene mucha azúcar, se dice que es un vino "descompensado". Si el azúcar está bien, el vino es "equilibrado".