
Se dispuso un mantel blanco, las copas adecuadas y 48 cajas de vino sobre la mesa.
Alrededor, las víctimas: el enólogo Rodrigo Alvarado, el master sommelier Héctor Vergara y el periodista especializado Patricio Tapia. Al igual que en una cata de vino tradicional, se cubrieron las cajas para que el veredicto fuera a ciegas.
Acostumbrados a destapar botellas exquisitas, aquí el sacacorchos se cambió por una tijera para degustar --y desmitificar-- los vinos en envase Tetra Pak, ésos que están medio escondidos en los supermercados más elegantes, pero que en conjunto representan el 80% del consumo total de vinos en Chile.
Y el resultado nos sorprendió a todos. Algunos de los blancos perfectamente podrían venderse en botella. En cuanto a los tintos, donde la producción y el mercado de exportación es mayor, el contenido de las cajas por momentos resultó intomable. A ratos no podían creer el color que estaban viendo en sus copas, y varias veces arrugaron la cara sin disimulo.
Al final, las estrellas fueron otorgadas por el mismo jurado y los comentario se reproducen tal como fueron dichos, espontáneamente.